domingo, diciembre 10, 2017

Bucarest y Transilvania

Al igual que el año pasado que estuvimos en Polonia he pasado con los amigos el Puente de la Constitución en el extranjero. Estuvimos mirando vuelos y de lo poco que salía medianamente económico era Bucarest, un destino que en principio no estaba entre mis planes pero bueno, no hay viaje malo, y menos si es fuera de España. Además, pienso que es un destino adecuado para tan pocos días que teníamos.

Como el vuelo era desde Barcelona el planteamiento ha sido usar el miércoles y el domingo para desplazamientos, un día entero para ver Bucarest, la capital, y los otros dos días para movernos por Transilvania con un coche que alquilamos.

Tengo que reconocer que Rumanía no va a estar entre los países que más me ha gustado visitar pero bueno, me quedo sobretodo con algunos de los lugares que vimos en Transilvania, sobretodo los dos castillos: el de Sinaia y el de Bran.

Por lo demás comentar que aunque Rumanía aparentemente está económicamente peor que nosotros los precios los vi bastante similares a España. En cuanto la idioma, sin problemas, la gente relacionada con el turismo habla Inglés. Más problemas tuvimos con la conducción, los rumanos me parecieron bastante peligrosos al volante. El clima nos lo espérabamos peor, al final resultó parecido al de aquí, en Transilvania sí que notamos algo más de frío.

Miércoles, día 6
Día de desplazamientos: Dejamos mi furgoneta en el Park & Fly de Barcelona y volamos con Blue Air hasta Bucarest. Llegamos de noche donde nos esperaba un chico que nos dio el coche alquilado. Luego nos trasladamos al hotel que teníamos elegido junto al aeropuerto.

Jueves, día 7
Hoy empezaba el viaje propiamente dicho. Salimos hacia el norte en dirección hacia Transilvania. Los alrededores de Bucarest tenían mala pinta, como podía estar España hace 30 o 40 años.

Para llegar a Transilvania nos internamos en los montes Cárpatos donde enseguida ya empezamos a ver nieve. Cuando llegamos a Sinaia ya había bastante.

En Sinaia paramos a ver el Castillo de Peles, construido a finales del S XIX durante el reinado de Carlos I para ser el Palacio de verano del Rey. Tengo que reconocer que por fuera es bonito pero por dentro es increíble, de los castillos, sino el más bonito, de los que he visto en mi vida. La entrada sale cara, sobretodo si coges la planta baja y la parte superior pero merece la pena. Lo que no merece la pena es coger el ticket para echar fotos, yo estuve echando bastantes fotos y solo me lo recriminaron una única vez.

Castillo de Peles (I)

Castillo de Peles (II)

Castillo de Peles (III)

 Castillo de Peles (IV)

En la misma zona donde está el castillo de Peles también está el de Pelisor, no sé que tal será por dentro porque no entramos ya que no vimos a nadie haciéndolo, todo el mundo iba al de Peles.

Castillo de Pelisor

No muy lejos de allí está el Monasterio de Sinaia, otra visita que también hicimos. Está dentro de un recinto donde hay varios edificios más, entre ellos una pequeña iglesia ortodoxa y un mausoleo. Por contra al castillo la entrada al monasterio es muy barata.

Monasterio de Sinaia

 Interior de la iglesia dentro del Monasterio de Sinaia

Tras la visita a Sinaia seguimos dirección norte para llegar hasta Brasov, una ciudad turística del sur de Transilvania. Esta fue la gran decepción del viaje, todos pensamos que nos iba a gustar más. La verdad es que no está mal, pero no hay demasiados atractivos turísticos para visitar ya que lo que es el centro histórico es bastante reducido.

Nosotros aparcamos cerca del centro y enseguida nos fuimos a comer a un restaurante de comida típica rumana situado en la Strada Republicii una calle que nos aprendimos de memoria de tanto recorrerla ya que es la típica calle peatonal comercial por la que pasea casi todo el mundo.

 Strada Republicii

La Strada Republicii acaba en la Plaza Sfatului, la plaza más famosa y con más ambiente, muy cerquita de ella estaba nuestro hotel.

 Plaza Sfatului

Un poco más allá está la Iglesia Negra de Brasov, la más famosa de la ciudad. Esta también nos defraudó, por fuera el color de la piedra está un poco negruzco pero por dentro la vimos como una iglesia muy normalita; esta visita os la podéis ahorrar.

 Iglesia negra

Tras ver la iglesia dimos una vuelta para ver algún otro lugar turístico que nos faltaba, básicamente fueron la calle Strada Sforii, la que dicen que es la calle más estrecha de Europa (ni sé ya en cuantas ciudades he leído o visto esto), las puertas de entrada Schei y Ecaterine y la Sinagoga de Beth Israel.

 Strada Sforii

 Puerta de Ecaterine

 Sinagoga de Beth Israel

Cuando ya estaba anocheciendo pasamos por la zona del Parque Nicolae Titulescu donde se pueden ver unos edificios con muy buena planta. Ya de noche nos dedicamos a catar la cerveza rumana gracias a la visita a unos cuantos bares de la zona comercial; acabamos la velada en una pizzería de la calle Strada Republicii.

Parque Nicolae Titulescu


Viernes, día 8
El viernes seguimos visitando Transilvania. Primero fuimos al Castillo de Bran, famoso por ser en el que se basó Bram Stoker para escribir su famoso libro sobre Drácula. A pesar de ello no hay ninguna evidencia que lo relacione con Vlad Tepes (nacido como Vlad Draculea), el principe de Valaquia que luchó contra los Otomanos y que ha sido considerado el Drácula histórico. El Castillo no tiene nada que ver con el de Peles ya que es mucho más austero pero nos gustó mucho visitar sus recovecos, pasillos y escaleras. Debido a la leyenda de Drácula este lugar es muy visitado por turistas, de hecho aprovechamos para hacer las compras para amigos y la familia en los numerosos puestecitos que hay en su entrada.

Castillo de Bran (I)

 Castillo de Bran (II)

Después visitamos la fortaleza de Rasnov. Una ciudadela amurallada que queda situada entre Brasov y el Castillo de Bran. Si se dispone de tiempo merece la pena.

Rasnov visto desde la ciudadela

 Ciudadela de Rasnov

Comimos en un bonito restaurante a las afueras de la ciudadela y volvimos atravesando otra vez los Cárpatos para regresar a Bucarest. Una vez en el hotel dejamos las maletas y tomamos el metro para desplazarnos hasta el Centro Histórico. Una vez allí nos sorprendió la marcha que había aunque es cierto que toda ella se concentraba en una única amplia manzana y alguna calle colindante.

Sábado, día 9
Hoy tocaba visitar Bucarest. Una ciudad que a pesar de ser la capital del país se ve perfectamente en un único día.

Nos bajamos en la parada de metro de Unirii, allí están la plaza y la avenida Unirii, ambas de estilo soviético, desembocando la segunda en el edificio más famoso de la ciudad: la casa del Pueblo, un edificio enorme considerado el segundo más grande del mundo tras el pentágono. Esta aberración la  mandó construir Nicolae Ceucescu a finales de los años 80 a pesar de que en Rumanía había mucha escasez y tragándose gran parte del PIB del país. Actualmente es un edificio con mucho usos, entre ellos hacer de Parlamento del país. Nosotros llegamos a primera hora pero no había visitas hasta las 13,30h así que quedamos en venir a verlo por dentro más adelante.

Edificio de la Casa del Pueblo

 Cruzamos el río para ver la zona histórica. Allí vimos unos cuantos lugares turísticos: Curtea Veche, el lugar donde estuvo la primera corte real aunque ahora apenas queda nada. Muy cerquita están las iglesias de San Antón y la de Stavropoleos, ambas ortodoxas y bastante chulas por dentro. A media mañana entramos a echar una cerveza al Caru Cu Bere ("el carro de la cerveza"), el restaurante más famoso de la ciudad donde vienen todos los turistas de la ciudad, la noche anterior no pudimos cenar porque estaba llenísimo pero al menos este día pude aprovechar para echar unas cuantas fotos del lugar. Después andamos hacia el norte donde está la Plaza de la Revolución (Piata Revolutei), famosa porque fue el lugar donde Ceucescu dio su último discurso ante una multitud cada vez más enfurecida. Hoy hay una estatua enfrente del edificio del Partido Comunista que recuerda a las víctimas de aquellos días de 1989 en los que los rumanos derrocaron al dictador. En esta zona está también el Ateneo Romano. Al volver hacia el centro pasamos por la Plaza de la Universidad (Piata Universitatii).

 Estatua dedicada a Vlad Tepes en Curtea Veche

 Iglesia de San Antón

Iglesia Stavropoleos

Caru Cu Bere

Plaza de la Revolución

Estatua de los Payasos en la Plaza de la Universidad

Nos entretuvimos cambiando moneda y para cuando quisimos ir hacia el Parlamento nos dimos cuenta de que ya no llegábamos así que hicimos un cambio de planes: comimos en el centro y luego decidimos ir hacia la parte norte de la ciudad donde está el Parque Herastrau, el más importante y grande de la ciudad.

Llegamos en metro y decidimos entrar al parque Herastrau desde la esquina donde está el Arco del Triunfo, similar al típico que suele haber en muchas capitales europeas. Una vez dentro del Parque vimos que el Museo Satului estaba abierto así que entramos a verlo. El Museo Satului es el más famoso de la ciudad, se trata de un museo etnográfico al aire libre donde se pueden ver más de cien casas regionales típicas de las diferentes regiones de Rumanía. Solo vimos que se pudiera entrar a una de ellas pero por fuera ya merecían la pena, aunque al final acabas bastante cansado de ver tantas casitas...

Arco del Triunfo

 Museo Satului

Salimos del museo por la entrada opuesta y aprovechamos para ver parte del inmenso Parque Herastrau, nos acercamos a la zona del lago central y ya de allí regresamos al metro.

 Parque Herastrau

Como estábamos bastante cansados el resto de la tarde noche lo dedicamos a estar en la zona de bares y cenar. Vimos que en la zona del pasaje Macca - Vilacrosse había muchos bares donde se fumaba pipa de agua así que aprovechamos a entrar a uno un rato a recuperar fuerzas.

 Pasaje Macca - Vilacrosse

A última hora cogimos el coche para movernos hasta el mismo hotel del primer día, el que estaba junto al aeropuerto ya que al día siguiente temprano salía nuestro vuelo de regreso a España y con él nuestro fin de vacaciones.

lunes, noviembre 27, 2017

Viaje a la tierra de los farones

Hemos vuelto muy satisfechos del viaje a Egipto, más de lo que me esperaba. Esta vez se nos ha unido al viaje Abel, el primo de Edith. Hemos estado por allí 10 días divididos en 3 partes claramente diferenciadas: una parte inicial en el desierto blanco, otra en el Cairo, la capital y la última en un crucero por en Nilo entre Aswan y Luxor.

Teníamos reticencia a la hora de ir debido a que Egipto es uno de los países a los que no recomienda ir el Ministerio de Exteriores aludiendo a motivos de seguridad relacionados con el terrorismo yihadista . De todas formas ahora que el terrorismo se ha globalizado viajar a Egipto a mi no me parece mucho más peligroso que ir a otros países europeos. Sí que es cierto que hay zonas peligrosas que hay que evitar como por ejemplo puede ser la península del Sinaí, de hecho mientras estábamos  allí hubo un atentado con 305 muertos.

Desde la revolución del año 2011 el turismo ha caído muchísimo por lo que las ventajas de ir ahora a Egipto son dos principales: al haber tan pocos turistas ves muchos monumentos famosos como las Pirámides de Giza o Abu Simbel casi sin gente; la otra es el precio, la libra egipcia está muy devaluada, por un euro recibes más de 20 libras.

El jueves 16 salimos para Barcelona y dormimos apenas unas horas en un camping cercano al aeropuerto ya que nuestro vuelo salía muy temprano, a las 6 A.M.

Viernes, día 17
Tras hacer escala en Roma llegamos al Cairo por la tarde. Nos sacamos el visado en el aeropuerto y nada más salir nos invadieron decenas de taxistas peléandose por nuestros servicios, esto fue una constante durante todos los días, la gente te quiere vender de todo.

Al final negociamos el precio hasta el downtown del Cairo con un taxista muy gracioso aunque bastante interesado llamado "Michael". Ya en el centro entramos a nuestro hostel muy bien situado ya que estaba a unos metros de la Plaza Tahir, el considerado centro neurálgico de la ciudad, esto fue de lo poco bueno que le vimos: edificio ruinoso, mal servicio, malas instalaciones, malos desayunos...

Esa tarde salimos a pasear por la zona nueva de la ciudad: cruzamos el Nilo para llegar al islote de Gezira. Allí subimos a llamada torre del Cairo, el edificio más alto de la ciudad al que la gente suele subir para disfrutar de las panorámicas de la ciudad. Al ser día festivo en el mundo árabe pillamos mucha cola, cerca de una hora nos costó subir y casi otra bajar. Enseguida nos dimos cuenta de que eramos la atracción del lugar, se nota que los egipcios, sobretodo los más jóvenes,  no están nada acostumbrados a ver extranjeros, todos nos miraban y muchos se querían hacer fotos con nosotros; esto fue una constante durante todo el viaje, de todas formas de los tres la que más éxito tuvo con diferencia fue Edith.

Panorámica del Cairo de noche desde la torre del Cairo

Sábado, día 18
Este día quedamos a las 7 A.M con el chófer que nos llevaría al oasis de Bahariya, allí empezaría nuestro fin de semana en el desierto blanco. Esta excursión la preparé desde España gracias que contacté por wasap con Mohammed, nuestro guía para estos dos días. Tras casi 4 horas de monótono viaje desde el Cairo llegamos a Bahariya donde Mohammed nos recibió estupendamente. Comimos en su casa con su familia y ya por la tarde empezó la excursión propiamente dicha.

Salimos con el 4x4 conducido por Mohamed y enseguida hicimos la primera parada: el desierto negro. Según nos dijo Mohammed esta zona antiguamente estuvo por debajo del agua y luego fueron volcanes que tiñeron de este color la zona. Mohammed nos indicó la montaña a la que podíamos subir para contemplar la inmensidad del entorno, él se quedó esperándonos en el 4x4.

Desierto negro

La siguiente parada fue en la llamada montaña de cristal, se trata de una zona abundante en alabastro y que ha sido intensivamente explotada.

 Montaña de cristal

La tercera parada fue en un lugar llamada Agabat, una zona a la que solo se puede acceder con 4x4 y que tiene una formaciones rocosas muy bonitas, a mi en cierta forma me recordó al Monument Valley americano.

 Agabat

Ya la última parada fue el desierto blanco, llegamos cuando estaba anocheciendo así apenas tuvimos tiempo para echar fotos ya que tocaba buscar sitio para acampar y preparar la cena. Mohammed se encargó de todo esto de una forma estupenda. nos preparó una exquisita cena a base de arroz, verduras y pollo y montó el vivac rápidamente. Antes de irnos a dormir estuvimos al calor de una fogata fumando de la Sisha o "pipa de agua". A pesar de los sacos de dormir y las gruesas mantas la verdad es que pasamos algo de frío, sobretodo al amanecer. Eso sí, el dormir en medio del desierto a a luz de las estrellas es algo que no tiene precio.

Anochece en el desierto blanco

Campamento en el desierto blanco

Domingo, día 19
Tras desayunar otro exquisito menú preparado por Mohammed nos dedicamos a seguir fotografiando la belleza del desierto blanco. Mohammed nos fue parando en diferentes puntos destacados donde estaban las formaciones más curiosas.

Amanecer en el desierto blanco

Antes de regresar a Bahariya hicimos una parada en unos hot springs, aguas calientes naturales situadas en la zona volcánica del desierto. Nos pusimos los bañadores y allí estuvimos haciendo un rato el mongolo. El lugar es curioso ya que era como una especie de acequia para regadío pero con la peculiaridad de tener el suelo arenoso.

 Hot springs

Ya en Bahariya nos despedimos de Mohammed y su familia y volvimos a quedar con el mismo chófer que nos trajo hasta aquí para volver al Cairo.

Para acabar esta parte comentar que el desierto blanco es una zona a la que apenas van turistas debido a su peligrosidad por su cercanía con la frontera con Libia, de hecho al volver de allí nos enteramos de que hace unos años el ejército mató aquí a diez turistas mexicanos al confundirlos con terroristas, lanzaron misiles contra un convoy que no tenía autorización para estar ahí. Un Croata también fue atacado aquí por le ISIS y a día de hoy se sigue considerando zona no segura. Nosotros la verdad es que con Mohammed fuimos muy seguros, él se encargó de todo pero sí es cierto que si hubiera leído todo esto antes de ir me lo hubiera pensado dos veces.

En el regreso al Cairo pillamos muchísimo tráfico que nos permitió alucinar con la forma de conducir de esta caótica ciudad, la más grande de Oriente próximo y de África. Llegamos tarde al hotel y esto ya hizo que nos tomáramos el resto del día de relax.

Lunes, día 20
Hoy era día integro para visitar el Cairo. Empezamos en el barrio copto al que nos trasladamos en metro, un medio que usan pocos turistas. Allí ya nos topamos de pleno con las medidas de seguridad que rodean completamente este barrio, algo normal cuando ha sido objetivo de varios atentados debido a la confesión cristiana ortodoxa de todos los vecinos que viven en este barrio.

La visita nos gustó mucho: primero vimos la iglesia colgante, una de las más espectaculares por dentro, luego nos metimos en la zona no turística y acabamos en un curioso cementerio desde el que salimos hasta la zona de una famosa tumba, luego visitamos las iglesias de San Sergio y Santa Bárbara, la Sinagoga de Ben Ezra y acabamos en la Iglesia de San Jorge. En esta ultima presenciamos el suceso friki del día: en el interior del sótano de la iglesia vimos lo que parecía un exorcismo público, un tío gritando como un poseso y un cura al lado suyo también gritándole y arrojando líquido a los fieles que nos arrejuntábamos para verlo...

 Entrada al barrio copto

 Iglesia de San Sergio

En la salida del barrio copto negociamos otro taxi hasta la Ciudadela de Saladino, nuestro siguiente destino y otro de los puntos calientes turísticos de la ciudad.

Al igual que en la Torre del Cairo allí nos encontramos con muchísimos egipcios que se querían hacer fotos con nosotros. En cuanto a la visita básicamente lo único que vimos fue la Mezquita de Alabastro, impresionante y muy parecida a otras que vimos en Estambul. A destacar también las vistas del Cairo desde la Ciudadela.

Exterior de la mezquita de alabastro

Interior de la mezquita de alabastro 

 Panorámica de El Cairo

En la salida de la ciudadela conocimos al taxista que ya se convertiría en nuestro chófer particular para el restos de los días en el Cairo. A mi me gustó desde el principio, sabía inglés aunque hablaba poco pero casi sin necesidad de comunicarnos casi siempre parecía leerme el pensamiento sabiendo lo que queríamos hacer.

En este primer viaje con él nos llevó a la Plaza Tahir donde visitamos el museo egipcio, otro de los must de la ciudad. En él se ven miles objetos que han sido sacados de templos y tumbas egipcias y que no han sido "robados" o comprados por otros países. A destacar especialmente la sala de Tutankhamon donde se exhiben los tesoros encontrados en su tumba por ejemplo la máscara de oro maciza. También destaca la sala de las momias a la que se accede pagando un extra; nosotros entramos cuando estaban a 5 minutos de cerrar así que apenas las pudimos ver.

 Museo Egipcio

Ya al anochecer nos acercamos a la zona de Giza para ver el espectáculo de luces y sonidos en las pirámides. Dura una hora en la que se narra la historia de las pirámides y las dinastías egipcias; se supone que es la propia esfinge la que cuenta la historia.

 Light & Sound show

Martes, día 21
Este día lo dedicamos íntegramente para ver las pirámides, todas ellas están en las afueras del Cairo por lo que es necesario desplazamiento con vehículo; nosotros estuvimos todo el día con nuestro taxista particular que nos cobró 25€ por ello. Él nos llevaba a cada punto y no esperaba pacientemente fuera del lugar, la mitad de las veces nos lo encontrábamos espatarrado y dormido dentro del taxi.

Empezamos por Saqqara, la zona más antigua y donde se hicieron las primeras pirámides, destaca especialmente la pirámide escalonada. Esta zona fue la necrópolis en al época del antiguo imperio, cuando la capital estaba en Memphis. En Saqqara había un montón de cosas para ver pero no llevábamos apenas dinero cambiado así que solo compramos la entrada básica al recinto. Vimos la pirámide de Djoser o escalonada, la pirámide Teti, alguna mastaba en los alrededores de esta y finalmente el museo de Imhotep, el gran arquitecto de este época.

Pirámide escalonada

 Relieves en la zona de Teti

Gracias a nuestro taxista en la entrada a Memphis cambiamos euros por libras a unos lugareños. En Memphis, la antigua capital del viejo imperio, no hay mucho que ver. Lo que sí que destaca es el coloso de Ramses II.

 Coloso en Memphis

Seguimos la visitas en Dashur, en esta área hay dos pirámides principales: la roja y la acodada. Esta visita fue la que más nos gustó del día. El hecho de que no había apenas turistas y la inmensidad de la zona nos encantó. A la pirámide roja pudimos entrar y acceder a tras un largo pasillo descendente a la cámara funeraria. Ojo, abstenerse personas claustrofobias o con poca movilidad.


Pirámide roja

 Pirámide acodada

No nos dio tiempo a ver las pirámides de Giza así que estas las dejamos para el día siguiente. Lo que sí que hicimos al regresar al Cairo fue ir a ver el inmenso mercado al aire libre de Jan el Jalili. No le vimos mucho interés comparado con otros mercados ya visitados así que enseguida paramos de recorrerlo. Ya que no íbamos a poder visitar la mezquita de Ibn Tulun, Abel y yo entramos a ver una mezquita cercana, Edith no pudo ya que se permitía la entrada de mujeres. Luego echamos un té y una pipa de agua en una terraza de fuera donde nos metieron la timada del viaje, un precio hinchadísimo, como 10 veces más del precio normal.

Zona del mercado de Jan El Jalili

 Mezquita en la zona de Jan El Jalili

Miércoles, día 22
Hoy pactamos 35€ con nuestro taxista para ir a Giza, a las ciudades de la basura y de los muertos y finalmente acabar en el aeropuerto. Las ciudades de los basura y los muertos normalmente están fuera de los tours turísticos pero nosotros teníamos ganas de visitar lugares diferentes de la ciudad.

En Giza están las famosas pirámides de las que todos hemos oído hablar. Básicamente son tres pirámides: Keops, Kefren y Micerinos. La primera es la más grande, esta está siempre abierta. La de Kefren es la que tiene en la punta parte del revestimiento original calizo y la de Micerinos es la más pequeña con diferencia. Estas dos ultimas se van turnando en cuanto a apertura. Nosotros solo entramos a la gran pirámide de Keops. También entramos al museo de la barca solar. La esfinge la vimos solo por fuera, íbamos mal de tiempo cuando pasamos junto a ella. Comentar que las mejores fotos se consiguen alejándonos hasta el fondo del recinto, más allá de la pirámide de Micerinos; como hay bastante distancia desde la entrada hasta este punto hay muchos camelleros y propietarios de carruajes que te ofrecen sus servicios; nosotros declinamos todo y fuimos andando a pesar de que hacía un sol de justicia.

Pirámides de Giza junto a un vendedor de refrescos

Pirámides de Giza y la esfinge

Luego nos desplazamos hasta Manshiyat Naser, más conocida como la ciudad de la basura, es un barrio humilde de mayoría copta y situado al este de la ciudad junto a la colina de Mokatam. En este barrio la gente se gana la vida comercializando con todo tipo de basura: plásticos, papel, vidrio, orgánico, etc... Los pocos turistas que llegan aquí lo hacen para subir hasta la parte alta del barrio donde hay un par de iglesias cristianos excavadas en la roca muy interesantes: son las iglesias de San Simón el Curtidor y la de San Marcos. Primero entramos a la de San Marcos donde conocimos a una pareja de turistas musulmanes majísimos, ella Marroquí y él Egipcio pero viviendo actualmente en Italia. Nos acompañaron a ver la otra iglesia, la de San Simón, esta es impresionante, en ella caben unas 20.000 personas en unas curiosas gradas en forma de abanico.

Iglesia de San Marcos

Iglesia de San Simón

 Exteriores de las iglesias en el barrio de la basura

Colindante a este barrio está la ciudad de los muertos, esta es una zona de cementerios donde la gente lleva tiempo construyendo casas integradas dentro del propio cementerio, de esta forma se dan curiosidades como que en algunas casas hay tumbas y lápidas funerarias. El taxista primero nos paró para echar unas fotos desde arriba, junto a la carretera pero luego bajamos a pie de calle para andar un poco por allí, yo no iba muy seguro por aquí y como ya no teníamos tiempo enseguida regresamos al coche.

 Ciudad de los muertos

Las visitas del día acabaron en el aeropuerto del Cairo, nos tocaba tomar un avión hasta Asuán donde empezaría la tercera parte de nuestro viaje.

En Asuán empezaba la parte relajada del viaje, en el aeropuerto nos recibió una persona de la empresa con la que habíamos reservado el crucero por el Nilo. él nos llevó a la ribera de Asuán donde estaba nuestro barco; nos tocó el Alexander the Great. Dentro nos esperaba Munir, el que sería nuestro guía para los siguientes días. Durante la cena también conocimos al resto de turistas españoles del barco. Nos juntamos hasta 10 españoles de los cuales me voy con un gran recuerdo de todos ellos. Después de la cena asistimos en el propio barco a un espectáculo de baile bastante lamentable... En cuanto al crucero comentar que me gustó la experiencia ya que nunca había estado en uno pero esta forma de viajar no es para mi, a pesar de la grata compañía se me hizo muy lento todo. Otra pega fueron los madrugones a los que nos sometieron todos los días, sin ir más lejos al día siguiente nos tocaba levantarnos a las 2 de la madrugada para salir hacia Abu Simbel.

Alexander The Great

Jueves, día 23
De los españoles a Abu Simbel solo fuimos nosotros tres y Marta, la chica asturiana. Por ello nos tocó acoplarnos a la excursión de otro barco e ir con otro guía diferente a Munir. El viaje a Abu Simbel fueron unas 3 horas de autobús nocturno. Este templo es famoso por que fue movido piedra a piedra cuando el enclavamiento original fue inundado durante la construcción de la presa de Asuán.

Llegamos allí cuando estaba amaneciendo por lo que tuvimos la visita prácticamente para nosotros solos. Tengo que reconocer que Abu Simbel es impresionante pero el hecho de que el guía no era muy afortunado añadido al sueño y la diarrea que tenía no pude disfrutar demasiado del lugar.

Templo dedicado a Ramses II de Abu Simbel.

Regresamos a Asuán por la mañana y fuimos con el mismo grupo a visitar el Templo de Philae, situado en las inmediaciones de Asuán en medio de una isleta a la que solo se puede llegar a través de barcas. Este templo fue construido durante el periodo ptolemaico y romano y fue dedicado a la diosa Isis.

Templo de Philae

A la hora de comer regresamos la barco a comer cuando el barco ya arrancó para empezar a moverse hacia Luxor. A media tarde paramos para ver el templo de Kom Ombo el cual ya vimos con Munir y el grupo de nuestro barco. Este templo también es de la épcoa ptolemaica y destaca por ser el único dedicado a dos dioses: Sobek y Haroeris, los cuales representan la dualidad entre el bien y el mal. Al salir del templo también vimos el museo de los cocodrilos.

 Templo de Kom Ombo

Por la noche poco tema ya que al día siguiente había madrugón otra vez.

Viernes, día 24
A primera hora de la mañana arribamos a Edfu. Hoy tocaba visitar su famoso templo; para llegar a él cogimos unos carruajes. El templo dedicado a Horus es el segundo más grande de Egipto y uno de los mejor conservados.

Templo de Edfu

Jeroglíficos en Edfu

Por la tarde estuvimos de risas en el barco, incluso hubo chapuzón en la piscina. Tras la correspondiente siesta en la cubierta del barco y ya de noche llegamos a Luxor. Esta ciudad era la antigua Tebas, la cual fue la capital durante las dinastías nuevas de los faraones.

Nos bajamos para ver el Templo de Luxor el cual nos gustó a todos muchísimo, el hecho de hacer la visita de noche creo que le añadió magnetismo a la visita.

 Templo de Luxor

Después de cenar decidimos declinar la oferta que nos hizo Munir y salimos todos los españoles en grupo a dar una vuelta por la zona del mercado de Luxor.

Sábado, día 25
Con el barco todavía en Luxor salimos temprano en dirección hacia el Valle de los Reyes, en la orilla occidental del río Nilo. Con la entrada básica se pueden visitar solo 3 tumbas de las numerosas que hay (creo que más de 50). Nosotros no recuerdo a cuales entramos pero nos gustaron bastante; no tengo fotos de las tumbas ya que no se podía entrar con cámara al recinto. La más famosa de todas es la de Tutankhamon pero por lo visto no debe de haber casi nada dentro ya que casi todo fue llevado al museo egipcio del Cairo.

De aquí nos trasladamos al Templo de Hatshepsut, la única Faraona que reinó en Egipto.

Templo de Hatshepsut

Acabamos las visitas en esta orilla viendo los colosos de Memnon.

 Colosos de Memnon

Luego volvimos a cruzar el Nilo para ver el Templo de Karnak, situado en frente del de Luxor y el cual se considera el más grande de todos. A destacar especialmente la sala hipóstila, una sala llena de gigantescas columnas.

 Sala hipóstila en el Templo de Karnak

Tras esta visita nos tocó despedirnos con mucha pena de nuestros compis españoles, cada uno dejaba el crucero con un destino diferente. Nosotros nos quedamos en Luxor ya que esta noche teníamos reservado un hotel aquí. La tarde la dedicamos básicamente a descansar y usar la Wifi del hotel y ya por la noche salimos a cenar y a hacer alguna compra de regalos.

El resto de días ya fueron íntegramente de regreso a España: el Domingo cogimos hasta 3 vuelos para regresar a Barcelona: Luxor - Cairo, Cairo - Roma y Roma - Barcelona. El Domingo dormimos en Barcelona y ya el lunes tomamos un tren que nos llevó de regreso a Logroño.